Masaje, comunicando más allá de las palabras
- 11 mar 2018
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Los masajes y las caricias han formado parte de mi vida durante la maternidad. He disfrutado de tener a Leo en mi regazo, de sentir su piel suave y fina; he podido oler el aroma que guardaba en el poco pelo que tenía, que apenas tapaba las costra láctea. Leo ha crecido, y desde que inicié mi en formación masaje infantil, éstos se han convertido en un hábito en nuestras vidas. Ahora, que él ya tiene 6 años, de manera habitual le doy masajes antes de dormir y él ya me puede pedir dónde quiere el masaje y decirme lo que le gusta más; en estos momentos se relaja, conectamos de alguna manera madre e hijo y es capaz de expresarme cosas que en otros momentos le cuesta más exteriorizar: me cuenta cuándo se siente triste, cómo se ha sentido cuando nos hemos enfadado, lo que le gustaría que pasase en su próximo cumpleaños.... Se crea una verdadera comunicación, más allá de las palabras. Y es precioso, cuando él me ve desbordada, triste o preocupada, cómo usa el masaje como herramienta para cuidarme y después me dice: ¿Te sientes mejor mamá?

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